Primera cita

Primera cita

Llegué puntual a la cita, eran las 7:30. No me gusta hacer esperar a nadie. Yo estoy acostumbrada a esperar. Prendí un cigarro y me senté con las piernas cruzadas. Eso hace que mi falda se suba más y todos puedan ver mis muslos. Me gusta provocar a los hombres.

Mientras fumaba pensé en todo lo que tuve que pasar para llegar porque no sabía que ponerme es nuestra primera cita y no sabía si eso iba a pasar a más ¿Ajá? Ya sabes, si íbamos a cogernos toda la puta noche.

Decidí ponerme un calzón de encaje blanco y no usar brassier, así tal vez se daría cuenta rápido de mis intenciones.

Me metí a bañar. ¡Carajo! me quede sin gas, pero no importó.  Estaba tan caliente que ni lo sentí. Esa minifalda y mi escote sería la mejor decisión.

Lo vi a lo lejos. Llegó con esa sonrisa tan hermosa.

—Discúlpame –me dijo.

—No te preocupes –le contesté. Me tomó la mano y caminamos sin decir nada, aunque yo notaba como miraba mis pechos, con los pezones bien duros por el frío.

—Te ofreceré mi chamarra porque soy un caballero –me dijo –pero si por mi fuera me quedaría con esta vista.

Yo me sonroje, pero estaba tan pinche excitada que no veía la hora en que me empezara a besar.

Decidí pararlo en seco, tomé su mano y la puse en mi cintura, pegue mi boca a la suya y lo bese. Pasaron así 10 minutos, seguimos sin hablar hasta llegar a su carro.




Antes de tomar camino puso su mano en mi pierna. Yo estaba más húmeda que nunca y necesitaba que me tocara, que me cogiera ya.

Metió su mano por mi falda, hizo a un lado mi calzón y comenzó la explosión de sensaciones. Lo toqué, lo besé y estaba duro. Muy duro. Me encanta ponerlos así.

Seguí besándolo y me tocó hasta venirnos. Seguimos sin decir palabra. Realmente nunca habíamos hablado de nosotros. Yo no sabía qué le gustaba y él ni siquiera sabía mi verdadero nombre. Lo único en común que teníamos eran las ganas.

—¿Quieres cenar? -No le conteste.

—¿Puedes llevarme a mi casa? –Le dije y le di instrucciones de cómo llegar.

Y así fui todo el camino mirando a la gente que se cruzaba, imaginando hacía donde iban o inventándoles una vida.

—Llegamos –me dijo y bajé del carro.

—¿Cómo te llamas? –me preguntó.

—Ponme como más te guste –le dije –Desde hoy soy para ti quién tú quieras. Te veo mañana a las 7:30.

 

Poli Pataki

Twitter: @aypinchepataki

Imagen: www.imágenes.4ever.eu/

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.