Hagamos bien las cuentas, pero en serio

Hagamos bien las cuentas, pero en serio

Hace unos días escuché un spot de radio que luego encontré como video en Youtube (Hagamos bien las cuentas https://www.youtube.com/watch?v=JzNrbfGeCrM), donde el Gobierno utiliza un argumento expuesto en un artículo que escribí el año pasado (http://www.foropozarica.com/2017/01/di-no-al-gasolinazo-en-serio/) acerca del beneficio de la liberación de precios de la gasolina.

Haciendo de lado la innegable intención del Gobierno de justificar una serie de desatinos a lo largo de los últimos seis años, el mensaje en cuestión tampoco es completamente veraz en su contenido. En general, presentan los datos como si fueran el resultado de solo un sexenio —“71 millones de mexicanos ya se conectan a Internet. 30 millones más que en 2012”— lo cual es a todas luces tendencioso.




La verdad es que los beneficios actuales en telefonía e Internet son el resultado de luchas comerciales y políticas a lo largo de veinte años, desde 1997 cuando se abrió el mercado de la telefonía de larga distancia y entraron empresas extranjeras. Más adelante se hizo lo mismo con la telefonía local, pero pocas empresas pudieron competir con la empresa dominante. Y es que, aunque no esté documentado, es bien sabido que Telmex aplicó medidas para contrarrestar el avance de tales compañías en la telefonía local, que incluían cabildeos y sobornos a los funcionarios públicos encargados de dictar resoluciones legales a favor o en contra de esos avances.

Sin embargo, hay otro factor que sesgó los esfuerzos comerciales de los empresarios y me refiero a la creciente demanda, en esos años, de la telefonía celular.

Los empresarios mexicanos se dieron cuenta de que la telefonía celular estaba ganando terreno en otros países por lo que visualizaron un buen mercado en este. Así formaron varias compañías como Telcel y IUSAcell, entre otras. Este servicio fue ganando terreno a tal grado que la telefonía local fue casi abandonada. Efectivamente, la demanda se centra en la telefonía celular, que brinda mayores beneficios que la telefonía terrestre.

En este orden de ideas podemos especular que es posible que suceda algo semejante con la demanda de gasolina como energético primario. Con los nuevos desarrollos de energías alternativas –la solar principalmente- podemos prever que en un futuro el uso de combustibles fósiles como fuente de energía sufra un desplazamiento negativo en su consumo.

Actualmente ya existen vehículos impulsados con baterías eléctricas cuya carga energética es renovada mediante un enchufe a un dispositivo de carga. La energía suministrada por ese dispositivo puede ser generada por paneles solares o turbinas aéreas –energía eólica- lo que eliminaría por completo la dependencia a la gasolina.

Hagamos bien las cuentas, pero en serio

Imaginemos un escenario futurista donde el ciudadano promedio tiene acceso a la compra de un vehículo eléctrico. Para cargar su vehículo por las noches lo enchufa a un tomacorriente de su casa, como se hace actualmente con el teléfono celular, el cual es alimentado por alguna de las dos formas de energía mencionadas. En caso de hacer un viaje largo recarga su batería en algún centro de carga que esté en el camino, como ahora se hace en las gasolineras. También es posible que en lugar de cargar la batería que traiga en su vehículo solamente cambie la batería por otra ya cargada, haciendo la parada tan rápida como ahora cuando se surte un vehículo de gasolina.




Hace veinte años era impensable para el ciudadano común poder comunicarse a cualquier parte del mundo con un dispositivo que le cupiera en el bolsillo por unos cuantos pesos el minuto. Incluso la posibilidad de una videollamada era algo como de ciencia ficción, de un futuro muy lejano. Pero a tan solo veinte años de una re-estructuración económica esto fue posible para todos.

Yo me hago la pregunta: ¿será posible que en veinte años en el futuro –para 2038- hayamos dejado de usar la gasolina como combustible principal?

Yo creo que sí es posible. Solo hay que permitir que las leyes de oferta y demanda surtan su efecto.

 

Luciano García

Twitter: @Luciano__Garcia

 

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