Di no a Facebook

Di no a Facebook

Recientemente sufrí un acto de censura por parte de la red social Facebook al compartir esta publicación de mi web, aduciendo que “parecía ser spam”. Obviamente se negó tal afirmación quedando la publicación como lo muestra la imagen siguiente.

Di no a Facebook

Noté que la restricción se produjo solamente en mi muro, así que seguí compartiendo la publicación en los grupos en los que estoy inscrito afines al tipo de contenido –grupos de literatura, poesía, divulgación cultural y de sucesos generales- mediante la página de Facebook que habilité para ello sin problemas hasta el siguiente día cuando me bloquearon tal función por varios días bajo la misma razón: “parecía ser spam”, a lo cual respondí que no lo era y otra vez quedando la red social en que “intentarán revisarla de nuevo para comprobar si incumple sus Normas Comunitarias”

No conforme con eso presenté un reporte argumentando que sus sistemas automatizados estaban catalogando mi contenido como spam y que, por favor, resolvieran el problema porque estaban censurando expresiones artísticas y la respuesta fue “Tus comentarios se usarán para mejorar Facebook. Gracias por tomarte el tiempo para presentar un reporte”

Ante la frustración provocada por las respuestas automatizadas, me puse a investigar someramente en dos aspectos: los usuarios afectados por estos sistemas y los mismos sistemas que utiliza Facebook, encontrando lo que a continuación relato.

Facebook utiliza una especie de inteligencia artificial (IA) en sus algoritmos, la cual ya está dando problemas en su desarrollo1. Esta IA es la responsable de reconocer rostros y figuras humanas y está programada –según Facebook- para evitar las publicaciones obscenas, pornográficas e indeseables. Sin embargo, se ha probado que no alcanza a distinguir entre una foto y una pintura, por lo que la empresa incluso ha tenido denuncias por censurar obras de arte, como “Desnudo recostado” de Modigliani2, entre otros3.

Los alcances de las restricciones no se limitan a las publicaciones, sino también a los perfiles mismos, ya que se han dado casos de cancelación de cuentas de usuarios normales con publicaciones normales, fotos sin desnudos, etc., sin motivo aparente. Aunque Facebook cuenta con un apartado de “Normas Comunitarias” y los perfiles se apeguen a esas normas, por algún motivo oculto son sancionados sin posibilidad de recuperar tal cuenta.

Siguiendo con la indagatoria vemos que Facebook puede conocer el tipo de dispositivo que usas4, desde el 2013 y es obvio que en cuatro años esa tecnología ha evolucionado. Cuando se accede a la página en un explorador web o se usa la aplicación móvil, Facebook solicita unos datos en formato HTML5 que pueden identificar el dispositivo como único y por consiguiente restringir el acceso a la página desde tal dispositivo, si así lo desea. Esto se comprobó usando un navegador especial diseñado para el anonimato por el Proyecto Tor (www.torproject.org).

Di no a Facebook

Estas invasiones a la privacidad no son novedad en el mundo de la informática. Cada día se desarrollan más, mejores y más refinadas de estas tecnologías intrusivas. Y la finalidad de tales intromisiones es debatible. Se alegan cuestiones de seguridad como el robo de identidad o las comunicaciones terroristas, pero la realidad es otra.

Y todo esto no tuviera sentido si no fuera por un factor importante: la naturaleza humana.

Me refiero a la disposición que hemos manifestado en los últimos años a permitir tácitamente que nuestras comunicaciones, preferencias comerciales, hábitos de consumo y hasta identidades personales sean monitoreadas, clasificadas y usadas con fines comerciales, con la justificación de que “estamos en contacto con nuestros amigos y familiares” cuando lo que nos motiva a usar el servicio es una comodidad tal que ya no necesitamos salir a buscar al familiar o amigo sino que solo le mandamos inbox o un mensaje de Whatsapp, que es un servicio que también pertenece al mismo dueño de Facebook.

Y reitero lo de “fines comerciales” porque los motivos que señalan no son los que rigen sus políticas. Y como ejemplo puedo poner que si Facebook tiene una tecnología de reconocimiento facial ¿Por qué no restringe o cancela las cuentas de menores de edad?

En mi caso, al estar subiendo fotos de mi pequeño hijo, Facebook me ofreció hacer un álbum especial con su nombre que solo yo puedo administrar. La aplicación y la página web son capaces de reconocer el rostro infantil de mi hijo y sugerir las etiquetas en cuanto estoy subiendo sus fotos.

Pero no lo hace cuando adolescentes de 12 a 15 años suben sus fotos y se ve claramente que son menores de edad. Ahí podría bloquear el acceso hasta que muestren una identificación, como hace en otros casos que alega spam, pornografía y demás violaciones a sus Normas Comunitarias. De la misma manera podría impedir la divulgación de fotos y videos que muestren muertes violentas y mutilaciones, pero tampoco lo hace.

El asunto de la relevancia que está adquiriendo el servicio de Facebook en la vida cotidiana y sus posibles y probables falsedades tiene mucha tela de donde cortar. Por ahora me limito a mostrar mi inconformidad y espero que mis palabras sirvan para tomar conciencia de que depender de una entidad como Facebook para nuestras comunicaciones puede no ser una buena decisión.

 

Luciano García

Twitter: @Luciano__Garcia

 

1.- http://www.eluniversal.com.mx/articulo/ciencia-y-salud/tecnologia/2017/07/31/desactivan-inteligencia-artificial-por-desarrollar-su

2.- https://www.clarin.com/sociedad/escandalo-censura-facebook-obra-arte-desnudo-modigliani_0_HyFI_Dwf-.html

3.- http://www.mujerhoy.com/vivir/ocio/201611/04/obras-arte-censura-facebook-20161104103718.html

4.- http://archivo.elcomercio.pe/tecnologia/actualidad/facebook-comienza-mostrar-que-dispositivos-se-conectan-sus-usuarios-noticia-1661299

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