Patriotismo o ilusión

¡Viva México, cabrones! ¿Patriotismo o ilusión?

Estamos en el mes de septiembre y se desborda el patriotismo, aunque cada año más diluido por la situación nacional en todos los aspectos, desde el económico, pasando por el de seguridad, hasta el político.

Nunca se había visto tanta decepción entre los ciudadanos. Me atrevo a decir que no existe una sola persona en el país, mayor de quince años, que tenga duda sobre la corrupción de todos los involucrados en todos los niveles de gobierno. Y los mayores creemos que hasta los encargados de combatir la corrupción y otros males en el gobierno, también se llevan su pedazo de pastel.

Pero ya salen a relucir las banderitas tricolores y en las escuelas se preparan los actos cívicos conmemorando la Independencia de México. Y los maestros solicitan a los padres que refuercen las enseñanzas de los símbolos patrios en sus hijos con el ejemplo.

Y yo tengo la duda, viendo los resultados que se han tenido a lo largo de los años, sobre si tales valores son los adecuados a enseñar a las nuevas generaciones. Me pregunto si inculcar el mismo “patriotismo” que llevó a este país a la bancarrota –en términos económicos, sociales, políticos, pero sobre todo morales – hará que nuestros hijos y nietos tengan una mejor vida que la que tenemos actualmente.




Según el diccionario, patriotismo es el amor a la patria, el sentimiento que tiene un ser humano por la tierra natal o adoptiva a la que se siente ligado por unos determinados valores, afectos, cultura e historia. Y aquí es donde empezamos a vislumbrar los conflictos, porque si bien existen valores universales, hay otros valores –tal vez anti-valores– que no dejan bien parado al mexicano.

La visión general del mexicano en otros países es variada. Mientras que unos nos ven como la típica caricatura del indígena de sarape y sombrero tomando una siesta recostado sobre un nopal, otros ven con admiración la cultura que tenemos tatuada en nuestra piel morena. Y esa piel es muy apreciada por los pálidos europeos que no dudan en enamorar o enamorarse de un mexicano o mexicana, famosos por ser apasionados en el amor, apegados a la familia, cocinar guisos milenarios y exquisitos, hacer fiesta por todo y ser alegres todo el tiempo.

Patriotismo o ilusión

Pero eso no es suficiente para nuestra propia nación. Entre nosotros sabemos la verdad que los extranjeros no alcanzan a percibir. En realidad, los mexicanos actuales, generalmente, nos somos honrados ni honestos. No somos justos y muchas veces tampoco nos sentimos orgullosos de ser mexicanos.

Esto no significa que seamos malas personas, al contrario. Estamos catalogados como los más hospitalarios y amistosos del mundo, pero esa actitud esconde un desprecio hacia nosotros mismos, porque sabemos que en el fondo tenemos nuestro lado negativo. Y el patriotismo que mostramos en estos días es una máscara y nos convierte en patrioteros.

En mi opinión, es hora de empezar a decir lo que queremos ser como mexicanos. Repetirnos a nosotros mismos –y a los niños que nos escuchen- que los mexicanos somos honestos, aunque nos corten la cabeza por eso, que somos honrados, aunque eso nos impida ascender en la política, que somos solidarios, aunque nos quedemos sin comer. Es hora de decir que los mexicanos siempre decimos la verdad y decirla. Es tiempo de decir que los mexicanos somos responsables y aceptar nuestras responsabilidades.

Es hora de dar el ejemplo a las nuevas generaciones, a esos niños que jurarán lealtad a la bandera nacional, pero no saben cómo demostrar esa lealtad. Es tiempo de cambio y aunque se lea muy trillado y se preste a burlas de personas que todavía tienen los anti-valores en su forma de vida, el cambio empieza en uno mismo.

Luciano García

Twitter:@Luciano__Garcia

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